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domingo, 21 de enero de 2018
Si mis dedos pudieran deshojar la luna...
Yo pronuncio tu nombre
En las noches oscuras
Cuando vienen los astros
A beber en la luna
Y duermen los ramajes
De las frondas ocultas.
Y yo me siento hueco
De pasión y de música.
Loco reloj que canta
Muertas horas antiguas.
Yo pronuncio tu nombre,
En esta noche oscura,
Y tu nombre me suena
Más lejano que nunca.
Más lejano que todas las estrellas
Y más doliente que la mansa lluvia.
¿Te querré como entonces
Alguna vez? ¿Qué culpa
Tiene mi corazón?
Si la niebla se esfuma
¿Qué otra pasión me espera?
¿Será tranquila y pura?
¡¡Si mis dedos pudieran
Deshojar a la luna!!
Federico García Lorca
mantita para bebé en ravelry
jueves, 22 de junio de 2017
... para alguien que aún es muy chiquitillo...
... y que se llama Pepe, he tejido este par de calcetines diminutos
Pepe aún no lo sabe, sigue dentro de la tripa de su mami, así que intentaremos guardarle el secreto hasta que nazca el próximo otoño.
Mientras tanto seguirá acunado por las risas de papá y las caricias de mamá
Yo que sé lo que es eso, por triplicado, me muero de la envidia cuando cuenta que lo ha visto, cómo se movía o se chupaba el dedito.
Este galapaguito
no tiene mare;
lo parió una gitana,
lo echó a la calle.
No tiene mare, sí;
no tiene mare, no:
no tiene mare,
lo echó a la calle.
Este niño chiquito
no tiene cuna;
su padre es carpintero
y le hará una.
Federico García Lorca
domingo, 5 de junio de 2016
Federico vive
Con la frente en el suelo y el pensamiento arriba,
iba yo andando, andando,
y en la senda del tiempo
se echaba mi vida en busca de un deseo.
Junto al camino gris
vi una vereda en flor
y una rosa
llena de luz, llena de vida
y de dolor.
Mujer, flor que se abre en el jardín:
las rosas son como tu carne virgen,
con su fragancia inefable y sutil
y su nostalgia de lo triste.
Federico García Lorca
miércoles, 20 de abril de 2016
arcoíris
A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea
sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo
sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente
y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin deseperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía
llorar
sólo llorar
entonces su sonrisa
si todavia existe
se vuelve un arco iris.
Mario Benedetti
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